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El 40% de los españoles asiste al dentista sólo cuando siente dolor

 

 

 

 

Ni la mitad de los ciudadanos se lava los dientes después de cada comida. El 40% de los españoles reconoce que únicamente visita al odontólogo cuando tiene algún problema bucodental y sufre algún dolor.

Según un estudio realizado por una red de clínicas dentales entre algo más de 26.000 pacientes. Las mujeres se preocupan más por la prevención y tienen mejores hábitos bucodentales que los hombres, pero su miedo al dentista es mayor.

Los que menos acuden al especialista de manera preventiva son los mayores de 60 años. Además, el 62% de las mujeres se realiza revisiones a pesar de no tener ningún problema ni estar sometida a tratamiento, frente al 54% de los hombres.

El estudio también refleja que los ciudadanos que afirman lavarse los dientes después de cada comida no llegan a la mitad de la población (48,5%), mientras que el 37,4% lo hace dos veces al día y el 12% sólo una vez. Un 2% reconoce no lavarse nunca los dientes o hacerlo de vez en cuando.
Casi el 52% de ellas se cepilla los dientes después de cada comida frente al 40% de los hombres. Cerca del 38% de los varones y el 37% de las mujeres suelen hacerlo dos veces al día.
No se lavan los dientes a diario el 3,2% de los hombres y el 1,5% de las féminas. Los jóvenes entre 16 y 30 años son los que más se cepillan los dientes después de cada comida (55,4%) y los mayores de 60 años los que lo hacen con menor frecuencia (46%).
Una de cada tres personas (32%) considera que tiene problemas de salud dental.

El 70,4% de los hombres y el 67% de las mujeres creen no tener estos problemas.
La población entre 46 y 60 años es la que padece más dolencias y el segmento entre los 16 y 30 años es el que tiene menos molestias.
Por lo que se refiere a la periodicidad con que se acude al dentista para realizarse revisiones, sólo una de cada tres personas (31%) lo hace cada seis meses, mientras que más de la mitad (casi el 62%) acude una vez al año.
El 6,8% de la población realiza las revisiones cada tres años. Por edades, las personas entre 31 y 45 años son las que más visitan al odontólogo una vez al año (63%), mientras que la franja entre los 16 y 30 años (37%) lidera las revisiones cada seis meses.
El estudio indica que el miedo al dentista continúa siendo un síntoma habitual entre los ciudadanos, ya que un 36% asegura padecerlo.

El temor se manifiesta más entre las mujeres (38%) que entre los hombres (28,3%).
Los ciudadanos entre 46 y 60 años declaran más temor hacia los profesionales bucos dentales, mientras que las nuevas generaciones, entre 16 y 30 años, evidencian menos ese miedo, que afecta sólo a un 29%.

Recomendaciones ante una consulta odontológica

 

 

 

 

 

Además de estas recomendaciones basadas en la transformación del ambiente habitual de las consultas en ambientes más favorables mediante colores y alternativas relajantes, hay estándares ya establecidos que ayudan a mejorar la interactividad con el niño y su cooperación para, en consecuencia, garantizar el éxito en la consulta.

La American Academy of Pediatric Dentistry (AAPD), en el documento revisado en 2008 “Guideline on Behavior Guidance for the Pediatric Dental Patient”, detalla algunos de los posibles métodos que se pueden seguir (y que deben adaptarse a las necesidades de cada niño).

Se ha constatado que una comunicación inadecuada en el inicio puede determinar el éxito de la visita.

Así, la manera con la que se da la bienvenida tanto al niño como a los padres puede determinar su conducta posterior, de manera que es importante iniciar un ambiente favorable desde este preciso instante.

La integración posterior, por parte del odontólogo, de varias técnicas de comunicación aumenta las probabilidades de éxito.

El método del “decir-mostrar-hacer” (permitir que el paciente conozca con atención qué procedimientos se le van a realizar), el control de la voz, la comunicación no verbal, el refuerzo positivo y las distracciones son varios procedimientos que, unidos, favorecen un mejor ambiente.

Asimismo, la presencia o ausencia de los padres puede usarse para ganar la confianza de los niños, haciendo que ellos mismos decidan si desean ser acompañados o no durante la sesión.

Los niños con retraso mental, trastornos del desarrollo o con enfermedades crónicas o agudas son, según el estudio anterior, quienes sufren niveles de ansiedad más elevados, y ello puede dificultar la tarea comunicativa del odontopediatra.

Las necesidades de comunicación en estos casos son mucho más difíciles de diagnosticar.

Los factores que intervienen en esta pobre cooperación son principalmente el propio temor de los padres, experiencias médicas previas no satisfactorias o una preparación inadecuada para el primer encuentro con el odontopediatra.

Para paliar estas barreras, la AAPD recomienda que el dentista se convierta en “profesor”, así como que él mismo establezca métodos de detección del nivel de desarrollo del paciente y de sus capacidades de comprensión para determinar una comunicación adecuada.

La mayoría de los niños pueden tratarse de forma efectiva mediante el empleo de todas estas técnicas.

Sin embargo, de manera ocasional, pueden no cooperar debido a su falta de madurez mental o emocional.
En estos casos hay tratamientos pediátricos avanzados que incluyen restricción de la movilidad, sedación o anestesia general.

No obstante, algunos expertos insisten que deberían existir más métodos basados en la conducta, que en la actualidad se encuentran bajo estudio.

Investigaciones como las de Michele Shapiro tratan de ofrecer estas alternativas. El nuevo método presentado en su trabajo, aseguran los investigadores, podría usarse en todas las clínicas dentales, sustituyendo así a los sedativos u otros procedimientos invasivos en el futuro.

De hecho, la AAPD recomienda, en el documento “Guidelines for Behavior Management”, que las terapias sedativas deben llevarse a cabo siempre y cuando no haya terapias de la conducta alternativas.

Aliviar el temor al dentista

 

 

 

 

Un ambiente favorable podría reducir la ansiedad infantil durante las visitas al odontopediatra más que el tratamiento con sedantes.

Para muchas personas, la visita al médico y, sobre todo, al dentista representa una experiencia angustiosa.

En los niños los sonidos, los olores y las luces asociadas al instrumental médico pueden aumentar los niveles de ansiedad.

Esta sensación es muy importante en menores con desórdenes del desarrollo que pueden no comprender del todo el, para ellos, desconocido ambiente clínico.

Un nuevo estudio detalla la relación entre entorno médico y ansiedad y propone nuevas alternativas antes de recurrir a sedantes, anestesias generales o restricciones en la movilidad de los pacientes.

Los tratamientos odontopediátricos seguros y efectivos requieren a menudo modificar la conducta de los niños para disminuir sus niveles de ansiedad.

En esta orientación deben participar odontólogos, sus equipos, pacientes y progenitores, con el objetivo de reducir el miedo y la angustia a la vez que promocionar la necesidad de mantener una buena salud bucal y lo básico para conseguirlo: ir al dentista de forma habitual (cada seis meses).

Muchas son las causas que se han asociado al aumento de la ansiedad en los niños que visitan al odontopediatra.

También son numerosas las investigaciones llevadas a cabo para desarrollar programas que reduzcan esta sensación de temor.

Uno de los estudios más recientes incluye, además, la necesidad de prestar especial atención a niños con trastornos del desarrollo.

La mayoría de estos trabajos han llegado a conclusiones parecidas: la mejor solución pasa por crear un ambiente agradable y favorable a los niños, lejos de lo que por tradición se asocia a consulta e instrumental médicos.

Una buena comunicación con ellos es del mismo modo imprescindible.
Michele Shapiro, del Issie Shapiro Educational Center, e investigadores de la Universidad Hebrew, ambos en Israel, han estudiado recientemente la relación entre ansiedad infantil y odontología en dos sesiones rutinarias de limpieza dental separadas en el tiempo.

Sus resultados se han publicado en la revista “The Journal of Pediatrics”. Para el trabajo, los investigadores observaron a 35 niños entre 6 y 11 años, de los cuales 16 presentaban algún trastorno del desarrollo.

Los expertos recomiendan que el tratamiento con sedantes se aplique cuando no haya terapias de la conducta alternativas.

En la primera visita los investigadores mantuvieron el ambiente habitual de una clínica dental: luces fluorescentes y luz de techo frente a la cara de los pacientes.

Durante la segunda visita se creó un ambiente sensorial adaptado. No se usó luz de techo, la iluminación se basó en un movimiento lento y repetitivo con color, y se pidió a la higienista dental que enfocara directamente a la boca del niño con una lámpara de mano.

También se añadió música relajante a la habitación y se modificó la camilla para que tuviera un efecto vibrador tranquilizante.

Este segundo ambiente modificó de forma importante la experiencia y respuesta de los niños.

De una media de duración de la ansiedad de 3,69 minutos con el ambiente normal, se pasó a 1,48 minutos con el ambiente adaptado en los niños sin trastornos del desarrollo.

Las tasas de ansiedad decrecieron aún más en los niños con trastornos, y pasaron de casi 24 minutos a poco más de nueve.

Implantes Dentales

 

 

 

 

 

España es el segundo país de Europa donde más implantes se colocan, 130.000 al año.
Como alternativa a las dentaduras postizas tradicionales, surgen los implantes dentales para ayudar a restaurar las bocas que tienen pocos o ningún diente.

En forma de pequeñas piezas de metal colocadas en la mandíbula para sostener los dientes artificiales, los especialistas aseguran que los implantes proveen más ventajas y consiguen crear la sensación de dientes naturales en mayor grado que las dentaduras postizas.

No obstante, conviene saber que su precio puede llegar a superar los 1.200 euros y no todas las bocas son aptas para un implante de estas características. Conozca las ventajas y los inconvenientes de esta nueva modalidad.

Tipos de prótesis

La falta de piezas dentales puede obedecer a diferentes razones. La más común es que se hayan perdido por el desarrollo de caries, o bien por enfermedades de las encías o accidentes.

También puede ocurrir que los incisivos superiores y los premolares hayan dejado de crecer, o que se hayan desarrollado pero queden impactados, es decir, que no puedan salir de la encía.

Entre las piezas que sufren mayor cantidad de impactación se suelen encontrar los caninos superiores, los premolares y las muelas del juicio.

Ante cualquiera de estas situaciones, la opción de hacerse un implante dental se encuentra entre las más utilizadas, al permitir la reposición de uno, algunos, o todos los dientes que faltan.

Estos implantes están reemplazando poco a poco a las dentaduras postizas removibles tradicionales por sus múltiples ventajas.

Los expertos aseguran que una vez que se han perdido los dientes naturales, la mandíbula se encoge gradualmente.

Esta es la razón por la que muchas dentaduras postizas se deslizan, dando como resultado la irritación de los tejidos y dificultad al masticar y al hablar.

Además, las dentaduras postizas hacen presión constante sobre la mandíbula, acelerando el encogimiento y haciendo que las dentaduras se ajusten deficientemente porque ya no tienen una base sólida donde descansar.

Esto también puede causar dolor porque los nervios pueden estar más cercanos a la superficie de las encías.

Sin embargo, los implantes no son las únicas prótesis que existen. Hay dos tipos de prótesis fijas, explica Milo García Tempone, odontólogo de Madrid.

Las que son retenidas por los dientes y las que son retenidas por los implantes. En el primer caso, el diente va a actuar como el pilar de la dentadura postiza, por lo que se entalla y se prepara para soportar un puente de porcelana.

Visita al odontólogo y alimentación

 

 

 

 

 

Las visitas al odontólogo y una buena higiene ayudan a mantener la salud buco dental y a prevenir el desarrollo de problemas como caries, periodontitis, llagas en la boca, hipersensibilidad dental o molestias en las encías.

Al cepillado (que debe realizarse durante 3 minutos reales) y al uso de seda dental habituales, se debe añadir una limpieza en la consulta del dentista al menos una vez al año, algo que ha hecho el 53% de los españoles, sobre todo mujeres de entre 35 y 54.

Acudir al dentista no solo supone ventajas incuestionables relacionadas con la propia salud buco dental, la estética y el bienestar psicológico (mejora la autoestima), sino que el odontólogo puede advertir otras enfermedades paralelas del resto del organismo.

Como diabetes, enfermedades cardiovasculares o ateroesclerosis (en la década de los ochenta se definió la periodontitis como la sexta complicación de la diabetes).

El estado de las encías aporta tal información, que según revela un estudio estadounidense, publicado en ‘American Journal of Public Health’, cerca de 20 millones de personas mejorarían su estado de salud si consultaran con los odontólogos.

La alimentación, clave en la salud buco dental
Además de la higiene, hay otros hábitos saludables que contribuyen a mantener la salud dental, como una alimentación adecuada.

Si el 37% de los encuestados reconoce que ha sufrido algún tipo de problema dental durante el último año, en el caso de quienes afirman comer cinco piezas de fruta o verduras al día, el porcentaje se reduce hasta el 33%.

Los especialistas denominan momento azúcar al momento en que se consume este edulcorante, sin tener en cuenta la fuente de la que provenga, y que equivale tanto a una cucharadita de azúcar en el café como a una bebida azucarada.

Una dieta adecuada para controlar la caries no debe tener más de cuatro “momentos azúcar” al día.
Dos de cada cinco encuestados con problemas bucales afirmaron ser fumadores. Está demostrado que el tabaco causa manchas en los dientes (por la acción del alquitrán y la nicotina) y favorece el desarrollo de caries, entre otras complicaciones más graves.

Los componentes que se inhalan al fumar, además, provocan alteraciones en el tejido de soporte del diente, con la consecuente migración gingival y exposición de los cuellos dentarios.
También tienden a disminuir el flujo salival, clave en el desarrollo de problemas bucos dentales.

Cuidar la salud dental

 

 

 

 

Casi una tercera parte de los españoles no acuden al dentista al menos una vez al año, pese a que valoran lasalud buco dental.

El 90% de la población reconoce que unos dientes sanos mejoran la salud general. Sin embargo, una tercera parte de la sociedad española no acude al dentista al menos una vez al año.

Además de las repercusiones que ello puede tener sobre la salud dental, hay más efectos asociados a una boca descuidada, ya que se relaciona con muchas enfermedades.

Los expertos insisten en que tener unos hábitos de higiene y de alimentación y un régimen adecuado de visitas al especialista consigue resultados beneficiosos, no solo en el estado de los dientes y encías, sino en todo el organismo.

Solo el 64% de los españoles ha visitado al dentista en los últimos 12 meses, a pesar de que un 37% ha sufrido problemas buco dentales en este último año.

Esta es una de las principales conclusiones que se extraen del “II Estudio Internacional Bupa Health Pulse 2011″, realizado por Bupa, la empresa matriz de Sanitas, entre más de 1.000 españoles.

Del 32% que no ha acudido al odontólogo en el último año, un 11% hace 4 años o más que no va. Otro 4% no sabe con exactitud cuándo lo visitó por última.

También es llamativo el dato por géneros. Las mujeres se preocupan más por su salud buco dental que los hombres: el 68% de ellas ha ido al dentista en el último año, frente al 61% de ellos.

Por edades también se distinguen diferencias: el 74% de las personas entre 55 y 64 años reconoce haber acudido al dentista en el último año.

Quienes menos van son los mayores de 65 años (56%) y los jóvenes entre 25 y 34 años (61%). Lo curioso es que en estas franjas de edad se desarrollan los mayores problemas buco dentales (39%).

Poca prevención en salud dental
Una alimentación adecuada y no fumar contribuyen a mantener la salud dental. Uno de los motivos por los que tantas personas no acuden al dentista es el miedo que sienten.

Muchos estudios destacan el miedo y la ansiedad como motivos más importantes para no acudir de forma regular al dentista.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 15% de la población padece el estado más grave de miedo: la odontofobia.
Esta circunstancia dificulta la atención odontológica y el tratamiento dental de un gran número de pacientes.

Este problema ha adquirido tal calibre, que hoy en día muchos especialistas, sobre todo en EE.UU, ya adaptan el entorno para lograr un ambiente agradable: música tranquilizante, vestuario adaptado, vídeos relajantes, masajes.

El mejor seguro dental

 

 

 

 

El mejor seguro dental es mantener una buena higiene bucal desde pequeños. Se recomienda limpiar los dientes a los niños a partir de los seis meses y llevarlos por primera vez al odontólogo a los dos años.

Una correcta higiene buco dental desde la infancia es como un seguro de vida para los dientes, asegura la doctora Aurora Ferrando, médico estomatólogo de Vital Dent, de Madrid, que centra gran parte de su actividad en niños.

Desde que estas piezas aparecen en el bebé, en torno a los cinco o seis meses, deben limpiarse cuidadosamente cada noche con una gasa empapada en agua previamente hervida.

Hacia los dos años ya se puede emplear cada noche el cepillo, sólo con agua, o con una pasta infantil fluorada.
A los seis o siete años, los pequeños deben empezar a lavarse los dientes solos, mañana y noche, bajo la supervisión de los padres.

Y a partir de la adolescencia ya han de cepillarse tres veces al día. Es, además, muy recomendable utilizar una vez por semana colutorios o enjuagues bucales con flúor desde que el niño aprenda a enjuagarse.

Los expertos dicen que sin azúcares refinados no habría caries
La primera visita al dentista debe hacerse entre el primer y segundo año de vida, una vez que se ha completado la primera dentición, según el doctor Juan José Alió Sanz, médico estomatólogo y profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid.

Es importante acudir al odontólogo en esta etapa, porque el especialista podrá hacer una valoración de la salud buco dental del bebé e incluso podrá detectar precozmente algunos problemas que pueden empezar a aparecer en los primeros años de vida: caries, malformaciones congénitas o por malos hábitos, como el chupete o chuparse el dedo.

También de este modo el niño se familiariza con el dentista y no le teme. Durante la infancia, las revisiones deben hacerse cada seis meses, pues en este periodo la dentadura es más inmadura, está más desmineralizada, y cualquier problema progresa a más velocidad.

La caries es el problema más común. En los países desarrollados es la enfermedad crónica bacteriana más frecuente, explica el doctor Juan José Alió Sanz.

Está causada por los ácidos que producen diferentes tipos de bacterias, de las que la más importante es el Streptococo mutans, que destruye el tejido dentario y puede conducir a la pérdida de la pieza e incluso a infecciones serias, apunta Sanz. Si la caries es muy profunda, hay que practicar una endodoncia.

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Objetivos y Medidas en la Salud Dental

 

 

Principal Objetivo: neutralizar la acidez

El tipo de alimento que se coma y el modo en el que se coma, solo o acompañado, son dos aspectos claves en la génesis o control de la acidez del medio.

Además aplicar medidas higiénicas y dietéticas que ayuden a neutralizar la acidez es un método efectivo para prevenir la caries.

Estas son tres propuestas sencillas y prácticas como:

Cepillarse los dientes después de cada comida.
Es la medida higiénica más efectiva para arrastrar los restos de comida que hayan quedado adheridos a los dientes.

Si no es posible limpiarse con pasta dentífrica, al menos es conveniente el cepillado para mantener una buena salud dental, más aún si se tiende a tener caries.

Mascar chicles o chupar caramelos sin azúcar. Hay evidencia de que masticar chicles sin azúcar (con prudencia) que contengan los denominados “azúcares-alcohol”, como el xilitol o el sorbitol, es efectivo para generar más saliva y neutralizar la acidez de la boca.

Un Sencillo y conocedor consejo es evitar comer alimentos “pegajosos” entre horas, como los caramelos, los crocantes o los turrones, las frutas desecadas o confitadas, así como bizcotes y galletas, que dejan restos entre los dientes al desmenuzarse y adherirse.

Comer estos alimentos entre horas es un mal hábito para la salud dental, en particular, si no se tiene posibilidad de cepillarse los dientes después o de mascar chicles sin azúcar, o bien si se lleva ortodoncia.

Otras Medidas de Reducción de Acidez

Otra de las medidas que ayudan a neutralizar la acidez es evitar comer a “deshoras” alimentos dulces o ácidos, ya que según se ha evidenciado, aumentan la acidez del medio y esto resulta contraproducente para mantener una dentadura sana.

Del mismo modo ayuda para este fin hacer enjuagues con bicarbonato, ya que el bicarbonato es un compuesto alcalinizarte, es decir, tiene las condiciones perfectas para neutralizar la acidez del medio.

Si se tiende a tener caries, una medida que puede ayudar a contrarrestar la acidez que se genera en la boca después de comer, más si no se cepillan los dientes, es hacer enjuagues con un poco de bicarbonato diluido en agua.

Por todo lo mencionado anteriormente es muy conveniente contar con un seguro de salud dental el cual cuente con una extensa carta de servicios, para que usted t su familia puedan acceder periódicamente al odontólogo.

Eso es una muy caritativa manera de prevenir caries en los dientes asistir habitualmente al dentista.

Salud Dental: Alimentos y bebidas dulces

 

 

Tomar bebidas y alimentos con fuerte acidez o azucarados afecta a la erosión dental y, en consecuencia, al desarrollo de caries.

Una muy buena investigación de los estudios científicos realizada por investigadores de la Universidad de Boston pone en entredicho la seguridad para la salud dental del consumo de alimentos y bebidas sin azúcar.

Los expertos solicitan que no se han estudiado con profundidad los potenciales efectos nocivos de los aditivos ácidos comunes en estos productos que, por su composición ácida, reducen el pH de la saliva y pueden, por tanto, debilitar el esmalte dental y favorecer el desarrollo de caries.

Por su constitución natural, ciertos alimentos y bebidas son revolucionarios para los dientes.

Se encierran los productos ácidos (bien por el ácido natural del propio alimento o porque contienen aditivos acidificantes o acidulantes) y azucarados, ya sean dulces por naturaleza o porque cuentan con azúcares acrecentados.

Concuerdan en esta descripción alimentos de consumo cotidiano como extractos de frutas, bebidas refrescantes o azucaradas, mermeladas, chucherías, además de dulces de bollería, repostería y chocolatería.

Efectos de los aditivos alternativos

Como invención, un reciente informe realizado por investigadores de la Escuela de Medicina Dental de la Universidad de Boston pone en reprobación la seguridad para la salud dental de los alimentos dulces sin azúcar.

Según el informe, en ellos es común la sustitución de este edulcorante por otros carbohidratos fermentables, con el objetivo de evitar la caries dental.

Es el caso de todo tipo de productos de confitería, repostería, pastelería y bebidas.
Entre los aditivos alternativos más comunes figuran los llamados “azúcares alcohol”. Los más populares son el xilitol y el sorbitol.

El primero cuenta con la aprobación de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaría (EFSA) por sus efectos positivos en la salud dental, ya que ayuda a reducir la incidencia de caries.

El problema que plantean los autores de la investigación se narra a la presencia de aditivos ácidos como saborizantes, aromatizantes y conservantes (ácido cítrico o E330, ácido ascórbico o E300, ácido fosfórico o E338, los más usuales) en multitud de productos sin azúcar.

Los investigadores plantean la necesidad de estudiar el potencial efecto negativo de los conservantes ácidos sobre la erosión de la placa dental, ya que son componentes habituales en alimentos y bebidas dulces sin azúcar de consumo cotidiano.

Años atrás surgió como propuesta novedosa la adición de calcio a los zumos, como método para neutralizar la propia acidez natural del alimento.

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